- Ponte crema solar antes de salir de casa, al menos 30 minutos de exponerte al sol. Este periodo de tiempo es así porque es lo que le cuesta a los filtros químicos surtir efecto.
- Repite este proceso cada 2 horas y cada vez que entres al agua, incluso aunque el protector solar asegure ser resistente, ya que pierde eficacia
- El orden es importante: aplícate primero tu crema facial diaria y por último la crema solar, ya que si lo haces al revés su efecto podría reducirse
- No escatimes con la cantidad: necesitarás al menos 30 ml por todo el cuerpo y en cada aplicación. Para que te hagas una idea, es algo así como una pelota de ping pong. Es decir, que un bote de 200 ml debería durar para menos de 10 usos. Si usas en spray, al menos 8-10 pulverizaciones por zona.
- Aplícalo uniformemente. Si no lo haces bien verás restos blanquecinos. En todo caso, esto es mucho más efectivo con el protector solar en spray, ya que se reparte por si solo de forma uniforme.
- No te dejes zonas: hay lugares como las orejas, nuca, ingles, interior de las rodillas, pies o manos que tendemos a olvidar.
- En verano sustituye tus maquillajes y cremas por otros que incluyan un filtro solar porque aunque no estés tomando el sol específicamente, sí que te dará el sol en la cara.
- Usa crema solar incluso en los días nublados o aunque te encuentres bajo la sombrilla
- Estos hábitos deben mantenerse durante todo el verano, aunque ya estés morena.